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En Tomb Raider III: Adventures of Lara Croft, la joven arqueóloga y aventurera Lara Croft busca cuatro fragmentos de un meteorito que se estrelló en la Antártida hace millones de años.

Esta es la historia al completo, narrada por orden cronológico, de la tercera gran aventura de Lara Croft.

Colisión del meteorito

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Lara y los grabados de Madubu Gorge

Hace millones de años, un meteorito impactó en el cálido y selvático continente de la Antártida, que por aquel entonces, estaba situado en latitudes más cálidas. El meteorito rebosaba de un poder sobrenatural que favorecía el desarrollo de la vida, por lo que no tardaron en llegar las primeras comunidades de personas a los alrededores del cráter. Allí se erigió la ciudad de Tinnos, donde se asentaron y vivieron prósperamente durante muchos años.

La civilización descubrió los magníficos poderes del meteorito, así que los líderes de la comunidad encargaron esculpir cinco artefactos a partir de la gigantesca roca. De esta forma, podrían deleitarse con su poder para siempre. No obstante, en algún momento esto desembocó en una serie de acontecimientos que aún hoy se desconocen, pero que tendría como resultado que la civilización abandonara el lugar aterrada. Maoki, el sexto líder de la dinastía, los guió hasta un isla perdida del sur del Pacífico donde establecerían su asentamiento hasta la actualidad. Los artefactos quedaron allí abandonados y olvidados durante millones de años.

Expedición del HMS Beagle (1831 - 1836)

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HMS Beagle

Partida

En 1831, el famoso naturalista Charles Darwin se dispone a emprender la expedición que le encumbraría y revolucionaría el campo de la biología. El viaje del HMS Beagle, en el que dio la vuelta al mundo recogiendo muestras y estudiando las especies, para elaborar su obra cumbre El Origen de las Especies.

Hallazgo de los artefactos

El 14 de agosto de 1834, parte de la tripulación está ya harta de comer caldo de verduras, así que un grupo de marineros decide tomar un bote y cazar algo en tierra firme, aunque se encuentren en las heladas y desoladas costas de la Antártida. Estos son Paul Caulfield, Stephen Barr, Smythe, Henderson y Jonson.

Siguiendo las huellas de un lobo, encuentran en una caverna cuatro artefactos extrañamente tallados. Allí Paul es atacado por el lobo y muere. Los otros cuatro marineros entierran su cadáver y acuerdan quedarse cada uno con una reliquia y guardar el secreto. Las cuatro piedras son conocidas como Ojo de Isis, Daga Ora, Elemento 115 y Piedra Infada.

Costa oeste de Sudamérica

El HMS Beagle continúa con su viaje. Abandona las gélidas aguas antárticas y prosigue su recorrido a través de la costa oeste del continente americano. En algún punto del recorrido, Henderson o Jonson (se desconoce quién fue) perdería la vida y el Elemento 115 en tierras americanas. El 20 de octubre de 1835, el buque zarpa desde las Islas Galápagos (Centroamérica) rumbo a Tahití.

Islas del Pacífico

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Smythe

A finales de 1835, el HMS Beagle llega a una de las islas del sur del Océano Pacífico. Allí se encuentran con una tribu de caníbales que los reciben con hostilidad. Existe la teoría de que pudieron ver alguno de los artefactos y reconocerlo, ya que son los descendientes directos de la civilización polinesia que los esculpió, pero es poco probable ya que aquello ocurrió hace millones de años.

Varios marineros del HMS perdieron la vida a manos de la tribu. Entre ellos Smythe, que fue brutalmente asesinado y comido por los caníbales. Puna, líder de la tribu, se quedó con la Daga Ora y declaró aquel día como el Día de Smythe. Desde entonces, cada aniversario la tribu celebra el Festival de Smythe.

Océano Índico

El 13 de marzo de 1836, el HMS Beagle abandona Australia rumbo a las Islas Coco, en el sudeste asiático. Hasta su llegada a Madagascar el 9 de mayo, el buque recorrió las aguas del Índico haciendo una posible escala en La India a través del río Ganges, situado al este del país. En la jungla murió el cuarto de los cinco marineros (se desconoce si fue Henderson o Jonson) y la Piedra Infada acabó en manos de alguna civilización que erigió varios templos para custodiarla.

Regreso a Inglaterra

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Stephen Barr

Finalmente, el HMS Beagle llega a Falmouth (Inglaterra) el 2 de octubre de 1836, después de una ausencia de cuatro años y nueve meses. Para Stephen Barr fueron una pesadilla, ya que perdió a sus cuatro compañeros en la Antártida, La India, en las islas del Pacífico sur y en América. Cuando llegó a Londres, lo hizo convencido de que los artefactos estaban malditos, así renunció a gozar del poder del Ojo de Isis y lo subastó. Una desconocida Sophia Leigh, compró la reliquia en una subasta.

Destino de los artefactos (1836 - 1998)

Ojo de Isis

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Sophia y el artefacto

A finales de 1836, la aristócrata Sophia Leigh compra el artefacto. Al descubrir su poder de longevidad y anti envejecedor, decide llevar a cabo estudios con la piedra para alcanzar la inmortalidad y juventud eterna. Funda así la empresa de cosméticos SL Incorporated, donde llevará a cabo sus investigaciones y experimentos. Para conseguir cobayas con las que probar sus experimentos, decide engañar a personas ofreciéndole un puesto de trabajo en la empresa, para luego encerrarlos y probar sus productos con ellos.

Muchos de ellos ganaron el don de la inmortalidad, pero sufrieron severas deformaciones en su cuerpo que los convirtieron en marginados de la sociedad. Ante la imposibilidad de suicidarse, conviven en la estación abandonada de Aldwych alejados del mundo. Liderados por Bob, se hicieron llamar Los Condenados.
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Estatua de Shiva

Piedra Infada

El artefacto fue encontrado de forma desconocida por una misteriosa tribu hindú que habitaba en el corazón de la jungla al este de la India. Conscientes de su enorme poder, decidieron levantar un gigantesco y laberíntico templo repleto de trampas para evitar que nadie se hiciera con él.

Con magia y hechicería tribal, convocaron a varias siervas de la diosa Shiva para custodiar la reliquia. Las Estatuas de Shiva duermen convertidas en piedra hasta que llega el momento de enfrentarse a los intrusos. Muchos años después, la tribu desaparece y entre el clima lluvioso y el impacto de la jungla, gran parte del templo se deteriora, con muchas áreas reducidas a ruinas.

Daga Ora

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La Daga Ora

Puna, el líder de la tribu caníbal que masacró a varios tripulantes del HMS Beagle, es ahora el nuevo propietario del artefacto. Puna pensó que se había convertido en un dios que asumía el rol de otro dios, el del marinero Smythe, el anterior dueño de la Daga Ora al que había asesinado. Por ello, decretó aquel día como Día de Smythe.

Ciego de poder y ambición, encomendó a su tribu levantar un gran templo en las montañas, en pleno corazón de la isla. Un lugar donde deleitarse con los poderes de la piedra y gobernar la isla eternamente.

Elemento 115

Pese a que el artefacto fue perdido en Sudamérica, de alguna forma llega a posesión del gobierno de Estados Unidos. Conocedores de su origen extraterrestre, llevan el artefacto al Área 51, una base militar secreta situada en el desierto de Nevada. En estas instalaciones, donde el gobierno realiza investigaciones acerca de vida y cuerpos extraterrestres, permanecerá la reliquia sometida a estudio hasta 1998.

El Doctor Willard busca los artefactos

Descubrimiento de Tinnos

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Excavaciones de RX-Tech

A principios de 1998, la empresa de excavación RX-Tech se encuentra en la Antártida, realizando labores para el equipo de investigación liderado por el doctor Mark Willard. Un día, la máquina excavadora se avería tras dar con algún bloque imperforable, por lo que Willard decide recurrir a la dinamita para continuar con la excavación. De repente, uno de sus operarios llega y avisa al doctor de que ha encontrado algo importante en el Sector 2. El doctor deja a cargo de la detonación a su operario Billy.

Willard acude a la zona en la moto de nieve junto a su compañero y descubre ancestrales estatuas similares a los moáis de la Isla de Pascua (Chile). Rápidamente, se apresura a contactar con Billy por walkman para que no lleve a cabo la detonación. El operario no le oye y se produce la explosión. Cuando Mark Willard baja al foso originado por la dinamita, descubre la tumba de Paul Caulfield. El doctor decide investigar la historia tras esas ruinas y la misteriosa tumba.

Investigación

La empresa RX-Tech continúa con sus excavaciones en las ruinas encontradas en la Antártida. A través de una serie de túneles y minas consiguen abrirse paso hasta una maravillosa villa subterránea, la ciudad perdida de Tinnos. Pero el auténtico gran descubrimiento lo encontrarán en lo más profundo de la metrópoli. Un templo que guarda un enorme meteorito con un poder sobrenatural. A través de grabados, Willard descubre su historia y la existencia de varios artefactos esculpidos de la propia roca.
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Mark Willard descubre la tumba de Paul Caulfield

En la tumba de Paul Caulfield aparece el grabado "HMS Beagle", por lo que Mark Willard deduce que se trata de un marinero del bergantín con el que Darwin viajó por todo el mundo en el siglo XIX. De alguna forma consigue el diario de Stephen Barr, que efectivamente, narra la estancia de los marineros en la Antártida y los acontecimientos que allí tomaron lugar. Gracias al diario, Willard conoce además el destino de los artefactos que encontraron y transportaron en secreto, así que decide emprender su búsqueda.

Búsqueda de los artefactos

El primer artefacto que acuerda buscar es la Piedra Infada, situada en algún remoto rincón de la jungla al este de la India. Allí manda a tres de sus operarios: Tony, Randy y Rory, quienes establecen su campamento en la entrada al templo. Mark se comunicará con su equipo a través de radio, pero perderá el contacto cuando la situación empiece a torcerse...

Cuado Randy y Rory se preparan para entrar en el templo, Tony empieza a tener una mala corazonada e intenta convencer a sus compañeros para abandonar la operación. Ambos hacen caso omiso, así que se internan en el templo dejando solo a Tony en el campamento para informar a Mark sobre el progreso de la misión. Tras perder contacto con Randy y Rory, el estrés, el miedo a verse solo en la jungla y la frustración le hacen entrar en estado de locura. Empieza a oír voces y decir cosas sin sentido.

Tony deja de informar por radio y empieza a recoger sus cosas dispuesto a marcharse cuando se topa con Lara Croft. Mark Willard decide viajar a la jungla para conocer qué ha pasado.

Lara busca la Piedra Infada

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Lara llega a la jungla

Lara Croft ha descubierto la existencia y ubicación de la Piedra Infada, aunque desconoce su historia y la existencia del resto de artefactos. A mediados de 1998, toma rumbo a la jungla india. En las proximidades al templo, arranca el juego Tomb Raider III: Adventures of Lara Croft.

Encuentro con Tony

Llegando a la entrada del templo, Lara se topa con un campamento que parece desierto. Se encuentra con una radio apagada por la que el doctor Willard llama a voces a Tony. El investigador se encuentra preparando el equipaje para marcharse de la jungla. Da por muertos a sus compañeros y sugiere a la aventurera que abandone también, ya que lo más seguro es que también muera.

Lara desoye sus advertencias y se interna en el templo. En algún momento, ya sea por locura o por reconsideración, Tony también lo hace siguiendo de incógnito los pasos de la arqueóloga. Antes de que Lara consiga tomar la Piedra Infada, Tony se le adelanta. Se clava el artefacto en el pecho y huye con él.

Huída con la Piedra Infada

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Persecución en quad

Lara Croft corre tras él y lo encuentra en una balsa escapando por el río Ganges. Desenfunda las pistolas y abre fuego contra él, pero Tony se vale de sus nuevos poderes para derrumbar varios pilares de piedra sobre ella. Lara consigue esquivarlos, y tomando un quad de los investigadores, le sigue río abajo. Tony abandona el río y se interna en las laberínticas cuevas de Kaliya. Lara Croft persiste en no dejarle escapar y en un remoto rincón de las cavernas se enfrentan por el artefacto. Finalmente, Lara abate a tiros a Tony y se hace con la Piedra Infada.

Encuentro con el doctor Mark Willard

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Enfrentamiento a Tony

Lara se dirige de nuevo al río Ganges para seguir su curso hasta la salida de la jungla. Sin embargo, al llegar al río se encuentra de bruces con el doctor Mark Willard en una barcaza. El investigador es el hombre que llamaba a gritos por radio a Tony y el que los mandó a aquella arriesgada misión. El doctor invita a Lara a subir a la lancha y esta accede dispuesta a escucharle.

Mark Willard quiere contratar sus servicios para recuperar otros tres artefactos similares a la Piedra Infada. Lara le cuenta que este es el único artefacto, pero el doctor le confía el diario de Stephen Barr en el que se revela la historia del HMS Beagle y la existencia de cuatro piedras. Mark Willard le explica que los artefactos están constituídos por un mineral desconocido, que llegó a la Tierra a través de un gigantesco meteorito que se estrelló en un isla de la Antártida.
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Lara lee el Diario de Stephen

Esculpido por polinesios y distribuído por los marineros del HMS Beagle, uno fue a parar a Londres, otro a Nevada y otro a una isla del Pacífico Sur. El doctor Willard le ofrece recuperarlos para él, a lo que Lara Croft accede encantada.

Nevada

Internada en la base

El Elemento 115, uno de los artefactos del meteorito, permanece bajo posesión del gobierno de los Estados Unidos. En el Área 51, una base militar secreta dedicada al estudio de lo extraterrestre, la piedra descansa protegida por una fuerte seguridad. En 1998, Lara llega a sus inmediaciones en el desierto de Nevada dispuesta a hacerse con él.
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Lara encuentra la base

Tras superar los obstáculos orográficos del relieve, Lara encuentra el Área 51. Sin embargo, el primer gran problema será entrar en el interior de las instalaciones. Finalmente, la única opción viable, es realizar un temerario salto en quad por encima de las alambradas. Con decisión, Lara lleva a cabo el arriesgado salto y logra aterrizar en el interior de la base, pero lo hace con una aparatosa caída que la deja herida e inconsciente. Dos guardias de seguridad la recogen y la encarcelan en un complejo de alta seguridad del destacamento.

Huída de la prisión

Cuando Lara recupera el conocimiento, descubre que le han quitado sus armas y la han encerradado en una celda. Ahora su problema es aún más gordo, pues si entrar en una base militar de alta seguridad era de por sí complicado, huir de él desarmada será todo un desafío. No obstante, ingenia una idea.

Al acercarse a una ventana, uno de los guardias de seguridad entra en su celda. Lara sale corriendo con el policía tras él, pero ésta se las apaña para accionar varios interruptores que abren algunas de las celdas. Los presos escapan y matan al guardia de una paliza. Con la tarjeta identificativa del militar, la fugitiva se abre paso por las instalaciones. Mientras siga desarmada, recurrirá a este recurso en varias ocasiones durante la fuga.

Lara aprovechará además todos los resquicios y elementos de las instalaciones para seguir avanzando. En uno de los almacenes, la heroína encuentra al fin sus pistolas. La fuga acaba al llegar a una sala de abastecimiento. Allí se infiltra en un camión que le llevará oculta hasta el Área 51. La fuga ha sido un éxito y los acontecimientos no ha podido discurrir mejor, así que Lara se toma un respiro y mientras el tráiler llega a su destino, se pone cómoda y se toma un refresco tranquilamente.

Área 51

Lara sale del interior del camión para descubrir que efectivamente se encuentra en el interior del centro de investigación. En su incursión hasta llegar al artefacto, la aventurera tendrá que acabar con los guardias lo antes posible, ya que correrán a accionar los interruptores de alarma en cuanto vean a la intrusa.
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Interior de la nave espacial

A lo largo de la travesía, Lara se encontrará con toda clase de descubrimientos increíbles, como varios cadáveres alienígenas autopsiados. Avanzando por las instalaciones, llega finalmente a un pabellón con una nave espacial flotando en su interior. La joven aventurera entra en ella y tras asesinar a varios guardias, encuentra el Elemento 115 en la que parece la sala de pilotaje de la nave. Lara recoge el artefacto y huye de la base militar.

Pacífico Sur

Llegada a la isla

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Lara llega a la isla

Tras hacerse con el segundo artefacto, Lara pone rumbo a una de las islas del Pacífico meridional para encontrar la Daga Ora, otro de los artefactos que los marineros del HMS Beagle perdieron durante su viaje. Un helicóptero la deja en la playa y la aventurera avanza a pie hasta el interior de la isla. En su camino se topará con varios caníbales descendientes de la tribu que aniquiló a Smythe siglo y medio antes.
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Poblado de la tribu

Tras acabar con ellos, Lara encuentra una cabaña entre los árboles, donde se encuentra encarcelado un soldado militar gravemente herido. El miliciano ha perdido una pierna, y le cuenta a Lara que su avión se estrelló en las montañas de la isla y cuando despertó se encontró a alguien o algo comiéndole su miembro. Acamparon varios días esperando ayuda, pero cada noche moría algún soldado mientras otros huían aterrados. Desesperado, decidió conducir a sus compañeros hasta la costa, pero allí se encontraron con la tribu caníbal que los devoraría y los ofrecería a su dios, que vive en las montañas.

El soldado, que ya ha aceptado que morirá devorado por la tribu, se niega a ser ayudado. Entrega a Lara un mapa para cruzar el pantano de arenas movedizas y le pide que si se encuentra con algún superviviente, le aconseje ir al norte de la isla, lejos de la tribu. Lara Croft toma el mapa y cruza el pantano.

Un mundo de dinosaurios

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Lara se enfrenta a un T-Rex

El militar le ha contado que la tribu adora a un dios que reside en la montañas, por lo que tal vez ese "dios" sea el portador de la Daga Ora. Lara toma rumbo hacia allá, pero su viaje no será nada fácil, ya que se avecina una amenaza totalemente inimaginable. La isla está habitada por dinosaurios. Tras derribar a algunos velociraptors, Lara encuentra los restos del avión siniestrado. En los aledaños, aún pueden verse algunos soldados abriendo fuego contra las criaturas, pero no consiguen evitar la masacre.

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Lanzacohetes del avión

Si las criaturas ha conseguido exterminar a un escuadrón de militares armados, las posibilidades de que Lara llegue con vida a las montañas son prácticamente nulas, así que no queda otra que acabar con el mayor número posible de ellas. El lanzacohetes del avión se encuentra en buen estado, pero la llave de la cabina la guarda Tuckerman, uno de los oficiales. Para su horror, la joven descubre que el soldado se encuentra atrapado en una cueva que sirve de nido a un T-Rex. Lara le libera pero el soldado muere presa de la fiera. Con decisión, Lara se adentra en la caverna y recoge la llave del cadáver, pero al salir se encuentra de bruces con el gigantesco dinosaurio. Tras abatirlo con sufrimiento a disparos, se apresura al avión para activar el lanzacohetes. Bombardeando la llanura y acabando con todos los velociraptors de las proximidades, consigue despejar el camino y salvar al resto de la tripulación. Finalmente, la aventurera inicia su periplo ascendiendo la cordillera.

Ascenso a las montañas

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Lara se dirige a las montañas

Tras despedirse de sus compañeros llega a un templo con una enorme inscripción que narra la historia del meteorito y los cristales. Allí Lara se encuentra a uno de los caníbales dispuesto a dialogar pacíficamente. El nativo le cuenta que Tinnos (al que llama Kuma Kuma) fue un lugar próspero y abundante de carne, pero la maldad y el horror les hizo huir. Maoki, su sexto líder, nació sin rostro y les condujo hasta esta isla. Milenios después, un hombre blanco (Smythe) llegó con uno de los artefactos a la isla y aún hoy celebran su muerte como Festival de Smythe.

Lara se marcha del templo dejando al nativo con sus oraciones y asciende la montaña. Durante esta etapa, los principales enemigos de la joven serán el relieve y las feroces corrientes de agua del río. Con ayuda de un kayak, Lara se adentrará a través de los laberínticos pasadizos y cuevas que conducen al corazón de la isla. Al final llega al Templo de Puna, el dios que guarda la Daga Ora. Lara lo asesina a tiros y recoge el artefacto. Solo le falta el Ojo de Isis para tener los cuatro, así que abandona la isla hacia su próximo destino: Londres.

Ciudad de Londres

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Lara llega a Londres

Llegada a Londres

Lara Croft llega a la sede de SL Incorporated en Londres, donde sospecha que se encuentra el Ojo de Isis. La joven planea infiltrarse a través de los tejados del ala que da al muelle del Támesis, pero en un campanario se topa con John, uno de los mercenarios de una tal Sophia Leigh, presidenta de la corporación. Tras un tiroteo, en un forcejeo Lara logra desarmarle y le interroga. Entre el estruendo de la campana, el militar confiesa que trabaja para Sophia, como lo hizo antes su padre.

Sin embargo, también detalla que Sophia tiene unos 30 años, por lo que Lara hace cuentas y llega a la conclusión de que la empresaria debe ser la portadora del artefacto. John consigue en un despiste recoger su arma y apuntar a Lara, pero el balanceo de la campana lo lanza por los aires. Lara baja por el interior del campanario hasta la estación de metro abandonada de Aldwych.

Los Condenados

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Bob, líder de Los Condenados

En Aldwych, Lara se enfrentará a Los Condenados, una misteriosa comunidad de hombres encapuchados. Tras recorrer la estación, llega accidentalmente hasta su líder, Bob. El dirigente le cuenta que llevan máscaras porque perdieron el rostro a causa de los experimentos de SL Inc. Según cuenta, fueron engañados y encerrados en tanques de flotación, donde permanecieron varios días bañados en un líquido pestilente. El experimento les desfiguró la cara y les hizo inmortales. Tras descubrir que la inmortalidad les impedía suicidarse, encontraron en Aldwych un lugar donde vivir al margen de la sociedad.

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Lara bucea con el impulsor

Bob y Lara deciden trabajar juntos. Si Lara le trae un líquido de embalsamar del Museo Británico, Bob le mostrará un camino por el que tal vez pueda colarse hasta el despacho de Sophia Leigh. La joven se cuela en el museo, roba el artículo y se lo lleva a Bob. El líder de Los Condenados cumple su parte del trato y le abre la puerta que la conducirá hasta la magnate. Después de recorrer multitud de pasadizos y galerías subterráneas con ayuda del impulsor acuático, Lara llega al despacho de Sophia, donde se encontrará directamente con la villana y el artefacto.

Encuentro con Sophia

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Lara persigue a Sophia Leigh

Sophia se muestra tranquila, sentada en su sillón ofreciéndole un bolígrafo a Lara. Quiere proponerle ser socias en el negocio. Lara se niega rotundamente y se dispone a tomar el Ojo de Isis, pero Sophia lo coge antes y huye con él por los tejados de Londres. Lara desenfuda y sale diparada tras ella. Bajo la lluvia, Lara y Sophia ascienden cada una por un bloque de oficinas separadas por una calle, por lo que sus ataques son a distancia. Lara dispara sus armas y Sophia lanza rayos con el artefacto.

La persecución acaba cuando la aventurera tiende una emboscada a la empresaria. Tras activar unos fusibles, logra electrocutarla, haciendo que desaparezca entre una nube de humo verde. Lara tiene vía libre para recoger el artefacto. Con el Ojo de Isis, la arqueóloga tiene al fin los cuatro artefactos, así que es hora de dirigirse hacia La Antártida, donde espera el doctor Mark Willard para comprárselos.

La Antártida

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Lara se desplaza en bote

Llegada a la Antártida

Lara Croft llega a La Antártida en mitad de una tormenta de nieve. Con mucha dificultad, el piloto del helicóptero en el que viaja consigue aterrizar pese al fuerte temporal de viento, pero con la mala fortuna de hacerlo sobre sobre un lago de hielo. El peso del vehículo rompe la placa helada y se hunde rápidamente. Lara consigue saltar a tiempo, pero el piloto no logra salvarse.

La aventurera deberá seguir a pie su viaje hasta la cabaña donde la espera Mark Willard, y seguramente de paso, pedirle ayuda para volver a casa. La cabaña no debe quedar lejos, pues el buque de su empresa, el RX Explorer, se aprecia a simple vista. Con la ayuda de un pequeño bote, la aventurera no tardará mucho en llegar a su reunión.

Reunión con el doctor Willard

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Tiroteo entre Willard y Lara

Cuando Lara entra en la cabaña, el doctor se encuentra almorzando. El científico le cuenta que gracias a los artefactos podrá hacer que la humanidad evolucione drásticamente a su forma natural más perfecta. Horrorizada, Lara se niega a entregarle los cristales. No puede consentir que convierta a todo el mundo en mutantes, y mucho menos con la posibilidad de que la humanidad acabe con el mismo destino que Los Condenados. Aunque Lara está apuntando con sus pistolas al indefenso Willard, el doctor salta de golpe lanzando la mesa contra la arqueóloga. Le arrebata el maletín con los artefactos y huye de la cabaña.

Lara se incorpora rápidamente y sale tras él, mientras Willard desenfunda un arma y la espera escondido en la entrada preparado para abrir fuego. Lara le lee las intenciones y asoma la cabeza con cautela, consiguiendo esquivar los disparos. El doctor sale corriendo hasta uno de los ascensores que conducen a las minas de la excavación con la aventurera disparando a bocajarro tras él. Por desgracia, Lara no consigue evitar que se suba y escape con los cristales. En un acto desesperado, la chica se sube sobre la plataforma del ascensor.

Persecución por las excavaciones

Cuando el elevador llega hasta abajo, Lara descubre un pasadizo con el que acceder hasta las minas y tal vez alcanzar a Willard antes de que llegue a la cueva donde se encuentra el meteorito. Una de las formas más rápidas, es circulando en vagones de escombro por las vías de raíl presentes en la mina. En su camino se topará con operarios de RX-Tech convertidos en abominables mutantes. Si no se da prisa, toda la humanidad correrá el mismo destino. Finalmente Lara llega al final de la excavación, donde se encuentra la ciudad perdida de Tinnos.

En la legendaria ciudad, Lara se enfrentará a mutantes ancestrales y a unas extrañas criaturas voladoras. Por si fuera poco, la ciudad en sí es como un gigantesco y fustrante laberinto de pasillos. Cuando Lara llega por fin a la cueva donde reposa el meteorito, es demasiado tarde. Lo único que puede hacer es ver con impotencia como el doctor Willard coloca el último artefacto para activar el meteorito. El gigantesco cuerpo celeste asciende sobre un pequeño charco de la sustancia que lo compone. Extasiado, Willard se arroja hacia el foso.

Transformación de Willard

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Transformación de Willard

Lara corre a su encuentro, pero no consigue verle. Cuando la joven se gira para recoger los artefactos, Willard emerge convertido en un monstruoso y colosal arácnido. Lara abre fuego contra él, pero Willard parece inmune al daño. Mientras la bestia corre tras ella, la aventurera decide tomar los artefactos para desactivar el meteorito. Tal vez así Mark Willard recupere su vulnerabilidad. Con dificultad, Lara toma los cuatro cristales, y efectivamente, el meteorito desciende haciendo vulnerable a la bestia. Tras muchos disparos, Mark Willard es abatido y muere definitivamente.

Con los artefactos de nuevo en su poder, Lara desanda su camino para volver al exterior. Allí encuentra un helicóptero de RX-Tech preparado para despegar, por lo que se cuela en el interior antes de que se marche y asesina al piloto. La aventurera toma los mandos de la aeronave y vuelve finalmente a casa.

Fin

Aquí finaliza la historia de Tomb Raider III: Adventures of Lara Croft.

Un tiempo después de los acontecimientos, Lara Croft descubrirá la existencia de un quinto artefacto, la Mano de Rathmore. La búsqueda de esta reliquia se narra en Tomb Raider III: The Lost Artifact, una extensión del juego. La historia se muestra aquí.

Sección en desarrollo

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